Los primeros muebles de los cuales se tienen registros, son los edificados en la Edad Antigua, específicamente en Egipto. Gracias a excavaciones arqueológicas y la apertura de las pirámides, es que se han encontrado estos bienes de absoluta sencillez estructural, utilizando la madera como material dominante, a ellas aplicaban una estética viva, con colores decorativos, en forma de animales y plantas. En el caso de las estructuras diseñadas para los faraones, éstas estaban constituidas en un estilo mucho más ostentoso, y es que el oro, marfil y maderas finas, eran predominantes. A pesar de lo rudimentario, la funcionalidad era la misma que la actual. En este periodo el mobiliario no era igualitario para todos, puesto que solo el taburete cruzaba todos los estamentos, ya que las sillas y camas, estaban reservadas para solo las elites.

Y acercándonos más a la cultura occidental, la Antigua Grecia también evidenció el uso y construcción de muebles, muy similares a los desarrollados por los egipcios, privilegiaban la sencillez y el uso de materiales más livianos, se repite el patrón de la madera, con aplicaciones en metal y marfil. También utilizaban pintura decorativa, sin embargo se diferencian de los anteriores, debido al uso de la técnica de estructura en vertical, lo que lo hacía más atractivo, artístico y delicado.

Los griegos realizaron una gran aportación al diseño del mueble, ya que crearon sillas de muy divergentes formas, entre los modelos destacaba la denominada “klismos” lo que significa silla con patas curvadas, que poseían un respaldo levemente inclinado, eran realmente cómodas para el descanso. Dicha propuesta ha sido ampliamente replicada durante todo el siglo XVIII, debido a su indudable comodidad y estética elegante.
Sin embargo sus mesas no tuvieron misma trascendencia puesto que se trataba de trípodes hechos de madera, muy individuales, que solo utilizaban para comer.

Estilos de muebles

Para cada etapa de la historia, existe un mobiliario representativo, y los más icónicos han trascendido convirtiéndose en estilos que hasta el día de hoy se siguen construyendo, para los que buscan diferenciarse con este tipo de equipamiento.

A continuación presentamos los más relevantes:

El diseño Luis XIV: Tuvo su nacimiento entre el 1643 al 1715, debe su nombre al reinado del monarca, quien utilizaba el mármol para decorar absolutamente todo, piso, mesas, camas, paredes y tableros. Se trata de una estética fastuosa, con mucho uso del color dorado, para aumentar el lujo. Los colores más utilizados eran el rojo, el azul y verdes muy brillantes.

El estilo Luis XVI: Otro monarca se adjudica esta estética, que se caracteriza por la utilización de diseños grecorromanos. Se repite el uso del bronce muy dorado, pero que privilegiaba lo simple, lo conservador.

El Thonet: Debe su nombre al creador Michael Thonet, quien en 1796, logró presentar una estética única, absolutamente innovadora. Y es que este artesano luego de experimentar, creó la técnica para curvar la madera, de manera de crear formas personalizadas y elegantes. De esta forma marca un precedente en la historia del mueble, ya que dicha técnica está sigue muy vigente y es muy cotizada.

Influencia oriental: se reconocen por su gran belleza y sofisticación, y es que están diseñados en madera muy sólida, ya sea de palo de rosa, teca, cedro y sándalo, lo que garantiza su larga vida útil. Al día de hoy, no han logrado ser superados en su indiscutible calidad y estética.
Art Deco: Se desarrolló el siglo pasado, y se trata de una propuesta más moderna. Este estilo sobrepaso el tema de inmuebles, ya que también se apoderó de vestimentas, joyas, esculturas entre muchos otros implementos cotidianos. En términos concretos, se reconoce por su marcada influencia en el arte de los griegos, medio oriente y romano.

Diseños Modernos: Este estilo se creó el siglo pasado, coexistiendo junto al anterior, pero más cercano al actual. Se destaca por sus cortes sencillos, y muy minimalista como es la tónica en los diseños modernos. Tiene relación con el cambio de paradigmas suscitados a partir de la industrialización, ya que las personas privilegian lo funcional por sobre lo recargado, sin con ello sacrificar lo bello y con estándares de calidad.